Resumen de Literatura española.

Resumen de Literatura Española.

 

Primeros textos en castellano

 

A principios del siglo XI se escriben los más antiguos textos conocidos en castellano, aunque aún no se pueden considerar literarios porque son simplemente unas explicaciones anotadas en textos latinos que servían para facilitar su comprensión. Se las conoce con los nombres de Glosas Silenses y Glosas Emilianenses, por los lugares dónde se descubrieron, monasterios de Santo Domingo de Silos y San Millán de la Cogolla respectivamente.
Pero dónde de verdad aparecen unos verdaderos textos literarios es en la lírica de tipo popular. Las pequeñas cancioncillas que corrían de boca en boca y que se transmitían de manera oral… ¿cómo han llegado hasta nosotros?
Los primeros que recogieron estas canciones fueron los autores de poemas de la España musulmana. Dentro de unos poemas cultos en árabe llamados moaxajas sus autores incluyeron unos pequeños estribillos en mozárabe, que se conocen como jarchas. El tema de las jarchas era casi siempre amoroso, y, a pesar de ser textos en lengua romance (recordemos que el mozárabe es una lengua del tronco latino), estaban escritos con caracteres árabes, por lo tanto pasaron desapercibidos durante mucho tiempo. Debemos señalar que en el periodo del Califato de Córdoba, Al Andaluz era uno de los más importantes centros culturales de Occidente, dónde permanecía gran parte de la cultura que los árabes habían conservado. En Córdoba se mezclaron las culturas cristiana y musulmana oriental. Anualmente se hacían concursos públicos de poesía. Los ganadores eran agasajados con todo tipo de premios, pero, lo más importante era el interés que los poetas despertaban en los gobernantes de la ciudad califal. Eran contratados para escribir textos oficiales o cartas amorosas, y así, protegidos por los poderosos, podían vivir libres de penurias y dedicarse a la composición de nuevas obras. En Córdoba se mezclaron las tres religiones, musulmana, cristiana y judía, en las épocas de esplendor. Esto creó una cultura de singular riqueza.
La segunda vía de transmisión fue a través de los cancioneros que se comienzan a escribir en el barroco. Los autores de estos cancioneros comienzan a fijarse en las tradiciones populares líricas y las transcriben para ser cantadas en los salones de los palacios. El más importante de todos es el Cancionero de Palacio que se escribió entre finales del siglo XV y principios del XVI en la corte de los Reyes Católicos. En él se mezclan poemillas populares con otros creados por los autores cultos, entre los que empezaba a ponerse de moda la poesía cortesana de influencia provenzal.

 

La Edad Media
Con la caída del Imperio Romano toda la Europa occidental queda a merced de los pueblos bárbaros. La cultura queda en franca decadencia y lo poco que se mantiene se aloja en los monasterios que están dispersos por toda Europa.

Al sur de los Pirineos, en la Península Ibérica, el panorama es distinto. Con los árabes se mantiene mucho mayor grado cultural que en los reinos cristianos. Los árabes habían traducido las obras de los autores griegos a su propia lengua y se convirtieron en los portadores de la cultura helénica en el occidente europeo.

En cuanto a la literatura se refiere, la primera obra literaria que se conocía en España fue el Cantar de Mío Cid, que es un poema épico sobre un héroe de la Reconquista española. Para la crítica esto resultaba extraño porque siempre las expresiones literarias de un pueblo comienzan por la lírica. En las sucesivas investigaciones se descubrieron ciertos poemas breves escritos en árabe, llamados moaxajas. Dentro de estos poemas había unos pequeños versos en lengua mozárabe pero con caracteres árabes. Son las jarchas. Son las expresiones literarias más antiguas en lengua vernácula que se conservan.

La estructura de la moaxaja es AA bbbAA cccAA cccAA eee… AA en las cuales AA es los versos escritos en lengua romance.

Tanto amare, tanto amare, / habib, tanto amare:
¡Enfermaeron welyos nidios / e dolen tan male!

Yosef al-Katib

Junto a ellas aparecen las Canciones de Amigo: letrillas que se ponen en boca de mujer cantadas a sus amantes. Están en un principio escritas en Galaico-portugués aunque enseguida se comienzan a escribirse en castellano, a mediados del siglo XIV.

También existe otra muestra de lírica de tipo popular que es el villancico. También son canciones de amor puestas en boca de una mujer. Aparecen estos textos en documentos literarios del siglo XV recogidos y glosados por autores cultos de la época. Hasta ese momento los portadores de la cultura no habían dado muestras de interés por lo que el pueblo hacía. Pero los nuevos autores se fijan en la belleza de estos bellos poemitas.

 

 

 

 

 

Cantar de Mío Cid

 

Es el poema épico español. Se basa en un guerrero medieval del reinado de Alfonso II (rey de Castilla desde 1072 a 1109). Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” (1043 – 1099), como personaje histórico fue un mercenario que lucho unas veces del lado cristiano y otras del lado musulmán durante la Reconquista, y que logró conquistar el Reino de Valencia, que estaba en manos de los árabes. Logró gran reputación en las batallas, que le valió el sobrenombre de al-Sidi = el Cid.

Pasó a la leyenda cuando los juglares empezaron a cantar sus gestas trayendo noticias de aquellos sucesos históricos.

En este poema se nos cuenta el viaje de destierro que sufre el Cid al obligar a su rey, Alfonso, jurar que no tuvo nada que ver en el asesinato de su hermano Sancho II de Castilla (Zamora, 1072). Las cortes se reunieron en la Iglesia de Santa María de Burgos y allí se realizaron las juras. Después de jurar sobre la Biblia el rey destierra al Cid fuera de los territorios castellanos. Aquí arranca el “Cantar del destierro”:

De los sos ojos | tan fuerte mientre lorando
tornava la cabeça | y estava los catando.
Vio puertas abiertas | e uços sin cañados,
alcandaras vazias | sin pielles e sin mantos

e sin falcones e sin adtores mudados.
Sospiro mio Çid | ca mucho avie grandes cuidados.
Fablo mio Çid | bien e tan mesurado:
«¡Grado a ti, señor, | padre que estas en alto!
¡Esto me an buelto | mios enemigos malos!»

El Cantar se divide en tres partes:

1.- Cantar del Destierro: que narra desde el destierro del Cid hasta la conquista de Valencia.
2.- Cantar de las Bodas: que narra las bodas de sus hijas con los infantes de Carrión.
3.- La afrenta de Corpes: que narra la vejación de sus hijas por sus maridos y la posterior venganza del Cid.

Problemas de Autoría

El cantar de Mío Cid está firmado por Per Abbat, pero esto es en el manuscrito que se conserva. Se supone que el Cantar fue compuesto por dos poetas: uno que era de la zona de Gormaz y otro que era de Medinaceli. Según Menéndez Pidal, se atribuye al poeta de San Esteban de Gormaz la primera parte y la estructura general de la obra, mientras que al segundo se le debe el haberla completado. A pesar de ello, al tratarse de literatura oral, el cantar sufrió muchas alteraciones hasta su forma final, que es la recogida por Pedro el Abad en el siglo XIII (“en era de mil e CC XLV años”).

Otra de las teorías nos habla de un solo autor, entendido en leyes, que hubiera estudiado en alguna ciudad de Francia, de ahí la influencia francesa del poema, y supo dar forma artística a unas bases documentales de carácter histórico que él conocía.

Estructura interna

El Cantar se caracteriza por el anisosilabismo. Los versos del poema no tienen, medida fija y están divididos en dos hemistiquios cuyas medidas también varían. Normalmente los versos siguen el esquema silábico de la frase española

Los versos se agrupan en estrofas llamadas tiradas en las que el número de aquellos varía desde los tres versos hasta los cien. Se derivan de las jornadas de recitar que hacían los juglares.

El tema del poema es el honor. A lo largo del poema se suceden las pérdidas del honor en dos ocasiones (destierro, afrenta de Corpes) y las sucesivas recuperaciones de él por parte del Cid hasta la conquista de Valencia y las bodas de sus hijas con los herederos de Aragón y Navarra. No se puede aspirar a más.

Realismo en el poema.

El personaje del Cid Campeador es histórico. Tenemos la Historia Roderici, y el Carmen Campidoctoris, que así lo demuestran. Pero el creador de la obra quiso una obra de ficción llena de realismo. La verosimilitud narrativa de la obra huye de lo fabuloso y lo legendario para crear el realismo y hacer a la obra creíble.

Además de este Cantar existe todo un ciclo de romances dedicados al Cid que nos ayudan a reconstruir la historia, además de los textos documentales arriba mencionados.

 

 

 

 

El Mester de Clerecía

 

El Mester u oficio de Clerecía es el oficio de los monjes de la Edad Media. Se dedicaban a la oración y a la transmisión de la cultura. Comienzan un nuevo estilo de escritura, la Cuaderna Vía. Ésta organiza el texto en estrofas de cuatro versos alejandrinos divididos en don hemistiquios iguales dando al poema un ritmo monótono fácil de recordar para aquellas composiciones destinadas a enseñar, no debemos olvidar que una de las principales ramas literarias medievales es la Didáctica.
En el Libro de Alexandre aparece lo siguiente:

Mester traygo fermoso, non es de ioglaría
Mester es sin pecado, ca es de Clerecía
Fablar curso rimado por la cuaderna via
A silabas contadas que es de gran maestría.
(Segunda estrofa del Libro de Alexandre)

Los textos escritos en esta estrofa dan un orden al poema estricto y ordenado de principio a fin. Se pasa del modo de componer popular, la lírica, a un nuevo modelo culto que sigue unas normas estrictas.
Su importancia se extendió debido a que sus monasterios se encontraban en la ruta del Camino de Santiago, unión que tenían los reinos del norte de la Península Ibérica con el resto de Europa. Los monasterios que se fundaron en dicho recorrido eran monasterios de la orden de San Benito, que partieron de la región de Cluny. Estos monasterios fueron los que preservaron la cultura de la antigüedad. En ellos se traducía y se copiaban los textos a mano, y las copias se enviaban a los nuevos monasterios.
El Camino de Santiago en realidad eran varias rutas que se dirigían a través de la Península Ibérica hasta la ciudad de Santiago.
Uno de los caminos partía del sur de Inglaterra y llegaba a las costas gallegas hasta la ciudad de Santiago.
Una segunda vía seguía la antigua ruta romana de la Plata, que atravesaba la península de sur a norte, paralela a la frontera actual con Portugal.
La tercera y más importante, también denominada Camino Francés, que viene desde Europa y cruza los Pirineos por la zona de Roncesvalles en el Pirineo Aragonés y otro paso por la zona del Pirineo catalán.
El camino francés está salpicado de monasterios y albergues dónde los peregrinos se alojaban durante el largo viaje. Estos monasterios se convertían en verdaderos núcleos de riqueza y centros de unión cultural de la Europa medieval. Dentro de estos monasterios realizó su obra literaria Berceo:
Vida de Santo Domingo, vida de San Millán, Vida de Santa Oria, etc.

 

 

 

 

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. El Libro de Buen Amor

 

En el siglo XIV aparece un misterioso autor, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita o Fita. Autor al que conocemos sólo por los datos dispersos que nos da su única obra, El Libro de Buen Amor.

A partir de su obra deducimos que probablemente la escribió en la cárcel, o al menos allí escribió una de sus versiones (según investigaciones se habla de dos fechas de composición, una en 1330 y otra en 1343), por las continuas alusiones que hace para que Dios lo libere de la prisión en loa que se encuentra. Probablemente lo encerrase allí el arzobispo de Toledo don Gil, uno de los arzobispos que consagraron los Papas de Avignon.

Podemos considerar al autor como verdadero padre de la poesía contemporánea. La literatura anterior estaba llena de influencias externas. Juan Ruiz se despega de ellas llenando su poesía de lirismo y alejándola de la épica imperante. Cultiva gran variedad de metros. Es también el primero que cultiva la sátira humorística en sus obras. Se mofa de las costumbres religiosas de su época, y de las prohibiciones que hacen en los concilios para que los clérigos dejen de convivir con mujeres.

En su obra, y según el gusto de la época, incluye gran variedad de enxiemplos. En ellos se abordan las críticas a las costumbres morales. Canta al amor profano con sorna, haciendo de su obra uno de los textos medievales más divertidos.

El título del libro no se debe al autor sino que fue bautizado así por Ramón Menéndez Pidal, título que saca de uno de los pasajes del texto.

 

 

Mester de Juglaría

El Mester de Juglaría es el oficio que tenían los juglares en la Edad Media. Recorrían pueblos y ciudades y cantando las canciones de gestas realizadas por los héroes locales que luchaban contra los enemigos de los reinos. En un principio nacieron probablemente como portadores de noticias de los acontecimientos que sucedían en las aldeas vecinas. Adoptaron los métodos de la rima para poder memorizar las noticias. De esta forma nacieron los romances y los cantares épicos.

Se han encontrado romances que parecen formar parte de los largos poemas épicos que se cantaban, como si el juglar los hubiera cortado para no aburrir a la audiencia con los hechos que ya habían acontecido tiempo atrás y que ya no eran noticias, sino que eran simples formas de entretenimiento. La gran longitud de los poemas los obligó a acortarlos. El romance es un poema de versos octosílabos con rima en los pares y quedan sueltos los impares. Son de diferente temática: amorosos, caballerescos…

El Romancero

Los romances son obras poéticas de variada temática y longitud cuyos rasgos comunes son las tiradas de versos octosílabos y la rima asonante de los versos pares. El romance tiene estrecha relación con el cantar de gesta, de dieciséis sílabas y versos monorrimos que se dividen en dos hemistiquios. El romance ha tomado esta división para crear dos versos, de ahí que sólo rimen los pares.

Podemos considerar a los juglares como creadores de los romances. Ellos iban de castillo en castillo llevando las gestas de los guerreros o cantando al amor humano. Recordemos que hasta bien entrado el siglo XVII la literatura no pasa a ser leída de modo interior, era de tradición oral. El propio Miguel de Cervantes asegura en El Quijote que el ingenioso hidalgo se volvió loco por esta forma de lectura: “del mucho leer y del poco dormir se le secó el cerebro.”

Los romances no eran de un autor sino que eran del pueblo, que los recitaba una y otra vez transformándolos, hasta que los autores cultos se deciden a reunirlos en los cancioneros del siglo XVI. Este tipo de romance del que se desconoce su autor, o, más bien, su autor es el propio pueblo, son lo que conocemos como Romancero viejo. A partir del siglo XVII los autores cultos se interesan por las estructuras populares del romance y comienzan a escribir siguiendo sus moldes. Así dan lugar a la aparición del Romancero Nuevo. Éstos son ya unos romances con autor conocido. En el Romancero Nuevo se incluyen incluso autores del siglo XX: Lorca o Alberti escriben siguiendo estas estructuras.

Pero ¿en dónde reside la gran popularidad del romance? Tratemos dos puntos esenciales, los temas y el silabismo. En cuanto a los temas: El romance trataba los temas que interesaban al pueblo. Los romances históricos o heroicos traían noticias de las diferentes batallas contra los árabes, noticias dónde se ensalzaba a los héroes convirtiéndolos en mitos y enrolando a nuevos soldados para las nuevas batallas de la Reconquista. En cuanto a los romances amorosos, producían horas de entretenimiento con sus historias de amores casi imposibles. Existían también los Ciclos Bretón, con sus historias de la corte del rey Arturo y sus caballeros, y el Carolingio, que narra las hazañas de la corte de Carlomagno, modelo de corte cristiana y europea para los reinos Hispanos.

El silabismo también es seductor. Recordemos que el romance son versos octosílabos que se acentúan en la penúltima silaba. Lo más común en el discurso oral del español son las frases de ocho sílabas y las palabras llanas, esto produce que los versos del romance suenen naturales para el oyente y por lo tanto sean fáciles de recordar e incluso transformar a la vez que se recita. Así nos han llegado muchas diferentes versiones de un mismo romance. Por lo tanto los encabalgamientos son escasos y abundan las repeticiones y los epítetos, que funcionan como fórmulas mnemotécnicas.

 

 

 

 

El Renacimiento

 

A partir del siglo XIV el mundo cristiano occidental va a sufrir grandes cambios. Una revolución que va a dar al traste con la conciencia medieval de la época. En todos los campos intelectuales y artísticos aparecen figuras que van a imponer una nueva visión. Renacimiento es la vuelta a al vida de la cultura antigua. Grecia y Roma se vuelven referentes de lo que debe ser Europa. Son el ideal.

Los turcos invaden el Imperio Romano de Oriente, dónde hasta ese momento se habían conservado muchas de las obras de los autores clásicos. Los sabios orientales se dirigen a Italia llevando con ellos la cultura clásica. El resto de Europa se siente atraída por las formas clásicas. Los reinos cristianos todavía sueñan con resucitar la gloria del Imperio Romano.

Se abren nuevas vías de comercio hacia el este, haciendo que las zonas del Mediterráneo se enriquezcan. Los comerciantes genoveses y venecianos traen oro a Europa. Aparece, debido a esto, la figura del mecenas. Son personas de determinada posición social: de la Iglesia, de la nobleza y de una nueva clase que comienza a surgir y que será determinante para los siglos venideros: la burguesía. Los nuevos logros comerciales hacen que los comerciantes, unidos en gremios, creen un pequeño tejido comercial.

En el campo político aparecen las primeras nacionalidades. Los diferentes pueblos comienzan a tener conciencia de que pertenecen a un ente común. El poder político se traslada de los nobles feudales del medioevo a la figura del rey. Los nobles comienzan a perder influencia y la va ganando la burguesía. Son comerciantes que provienen de los antiguos gremios. Su poder económico es fundamental para las familias reales que buscan sus apoyos.

La aparición de la imprenta lleva a una mayor divulgación de la literatura. Los libros ya no deben copiarse a mano en los monasterios. Se suceden las ediciones de incunables. Unido a esto comienzan los nuevos descubrimientos geográficos. Nuevas rutas que cambian la mentalidad. La Tierra deja de ser el centro del Universo para ser un planeta más que gira alrededor del Sol. El hombre toma conciencia de lo que es. Descubre que puede guiarse por su propia mano. Aparece el antropocentrismo. Dios deja de ser el eje alrededor del cual gira la vida humana. Desaparece la idea de que este mundo es un valle de lágrimas y se torna en la alegría de vivir. El Renacimiento es un canto a la belleza humana, al amor. Incluso las representaciones divinas se vuelven más humanas. Desaparece el hieratismo medieval en el arte. Todo el arte se llena de profundidad y de expresión. El mundo se acomoda al hombre, ya no sólo a Dios: jardines y palacios están hechos para el disfrute de sus habitantes.

Cobra importancia el amor cortés. En este momento la literatura pasa a formar parte de los salones de los palacios. Durante la Edad Media la literatura formaba parte de los monasterios, ahora los nobles comienzan a interesarse por las letras. Garcilaso de la Vega fue uno de los autores que, enamorado de una dama casada le escribe poesías. Las mujeres se sentían alabadas por el hecho de que un caballero que no era su marido se sintiera atraído por su belleza. Pero la mayor parte de las veces era una idealización de esa belleza. El amor cortés es una corriente literaria proveniente de la Provenza. A ella se suman la entrada de los nuevos metros italianos adaptados al español por Boscán y Garcilaso. Cabe destacar la gran aportación que supuso el soneto en toda la literatura posterior.

En definitiva, el Renacimiento supuso una enorme revolución en el modo de pensar de la cultura occidental en todos los campos intelectuales y artísticos. La mejora en las comunicaciones entre los reinos europeos hace que se extienda a gran velocidad.

 

 

 

 

El Lazarillo de Tormes

 

Considerada la primera novela moderna, el Lazarillo nos inaugura un tema clásico en la novela, la picaresca. Esta forma de novelar ha continuado hasta bien entrado el siglo XX con La familia de Pascual Duarte, del Premio Novel Camilo José Cela.

Las características de estas obras se pueden resumir en:
Son autobiográficas: El narrador habla en primera persona y cuenta los hechos acaecidos a modo de confesión personal. Algo así como “el mundo me ha hecho así, pero yo soy bueno”.
Cuentan la vida del protagonista desde su nacimiento e infancia.
Predomina la verosimilitud y el realismo, aportando pruebas de hechos y lugares reales.
El personaje es de bajo estrato social, y su vida no le ha permitido ascender en la escala. Se mueve siempre en los bajos fondos o con gente de mal vivir.
El carácter cínico del protagonista y la crítica social son también rasgos intrínsecos a este tipo de obras.
Como hemos dicho El Lazarillo de Tormes inaugura este movimiento que será continuado por otras obras como el Guzmán de Alfarache, o la obra de Francisco de Quevedo El Buscón.

El protagonista es Lázaro de Tormes, nacido en Salamanca, en las aguas del río. Aún siendo niño su madre lo manda a acompañar a un ciego, porque ella no puede alimentarlo. El ciego, a base de malas artes, hace que el niño pierda la inocencia. A partir del abandono del ciego, Lázaro de Tormes va de mal en peor. Es el prototipo de antihéroe. Hasta ese momento las historias de caballerías estaban llenas de héroes idealizados con aventuras increíbles, ahora el personaje principal es un ser humano lleno de defectos, que comete errores. La novela fue perseguida por la Inquisición, que sólo permitió la publicación de algunos tratados. La novela no se conoció completa hasta el siglo XIX.

En estos momentos la literatura se hace plenamente renacentista. Se pasa del teocentrismo medieval al antropocentrismo humanista. El hombre, con virtudes y defectos, es el centro de la obra. Podemos decir que en esta obra se comienza a vislumbrar la gran crisis económica que va a surgir en España durante los sucesivos reinados de los Austrias. Una crisis que va a durar siglos, en la cual el Imperio va a ir decayendo poco a poco hasta desaparecer a finales del siglo XIX.

 

 

 

 

La Celestina

 

En el siglo XV las influencias italianas se han asentado en la península y han dado forma a una nueva corriente cultural: el Humanismo. El teocentrismo que había imperado durante toda la Edad Media ha terminado por fin y ha aparecido el antropocentrismo. El hombre se ha convertido en el centro del Universo. Aparece la alegría de vivir y los autores dejan de escribir al amor divino y comienzan a fijarse en el amor humano. Se rehabilitan los textos de los autores griegos. Los turcos han invadido Constantinopla y los sabios griegos han llevado estas obras a Italia.

Aparecen los mitos griegos y con ellos las comedias y las tragedias de los autores de la Hélade. Las tragedias narran las acciones de la gente del pueblo, las tragedias narran los hechos de los dioses y héroes clásicos.

En este ambiente aparece una obra, Tragicomedia de Calixto y Melibea, una de las obras cumbres de la literatura española, cuyo título ha sido eclipsado por el nombre de uno de sus personajes: La Celestina. La obra fue escrita por un misterioso autor Fernado de Rojas del que se tienen pocos datos. Se sabe que nació en la Puebla de Montalbán, fue bachiller en Salamanca, probablemente fue un judío converso.

La obra está escrita en forma dialogada, como si de una obra de teatro se tratase. Pero nos resulta demasiado larga para ser memorizada e interpretada en un escenario con los medios de la época. Seguramente fue escrita como tantas otras para ser leída en voz alta en un salón donde cada invitado a la lectura leía un personaje, como era costumbre en la época.

La obra se desarrolla en Salamanca. Calixto es un joven que desea a Melibea, una bella muchacha de clase alta. Para lograr saciar sus bajas pasiones Calixto contrata los favores de Celestina, una bruja dueña de un burdel al que es asiduo Calixto y sus criados. Celestina logra concertar una cita entre los amantes, hasta el trágico desenlace.

Si observamos a Calixto, que según los cánones clásicos debía pertenecer a la categoría de héroe, no es ni más ni menos que un hombre dominado por las bajas pasiones, un personaje de comedia. De ahí que la obra se titule “Tragicomedia”. Melibea es el símbolo del amor idealizado, pero se ve corrompida su inocencia por la intervención de Celestina y Calixto. En cuanto a los criados, se mueven en un mundo marginal, entre brujas y prostitutas, todos ellos protegidos por Celestina, que son los que provocan su fin.

 

 

Los Siglos de Oro

 

Durante los siglos XVI y XVII las artes españolas van a vivir su momento de esplendor. Son los llamados siglos de Oro, que curiosamente van creciendo en grandeza conforme va creciendo la crisis económica de los Austrias.

Aparecen figuras en todos las artes. En pintura, Velázquez, Murillo, El Greco; en escultura aparecen las grandes obras policromadas de las escuelas de Valladolid o Sevilla; en arquitectura, Churriguera; y en literatura, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Góngora e infinidad de artistas.

Centrándonos en el panorama literario que es el que aquí nos ocupa. Hay diversos factores que provocan esta aparición. Por un lado, la lengua española ha alcanzado una madurez tras pasar por un periodo de cambios. Es la revolución fonológica. Después de que en el periodo renacentista se comenzase a ver la lengua española como objeto de estudio, y a tenerla en consideración como lengua culta, desplazando el uso del latín en este campo. Se comienzan a establecer las gramáticas y diccionarios que dan mayor fijeza.

Además de esta madurez lingüística hay una madurez artística. Toda la evolución que se han venido produciendo durante el Renacimiento desemboca en el siglo de oro. Las formas heredadas puras se van complicando cada vez más. Todas las figuras retóricas se vuelven arriesgadas y buscan formas cada vez más cultas. La poesía se vuelve oscura, el teatro vuelve a las tres unidades aristotélicas, la novela se moderniza y busca cada vez más el realismo, alejándose del idealismo. Se huye del horror vacui, el miedo al vacío. Las formas se vuelven retorcidas en escultura y arquitectura. En pintura comienza el claroscuro. Todo se llena de luces brillantes y oscuras sombras que dan volumen.

Lo que en el Renacimiento era luz y alegría se vuelve tenebrismo en el Barroco. Vuelve a aparecer la vida como un valle de lágrimas. El recuerdo de que la muerte nos persigue desde la cuna. A todo esto se une la crisis, que crea intelectuales descontentos. La inquisición busca la pureza de sangre. Muchos autores de origen judío tienen que esconder su intelectualidad para esconder sospechas. Teresa de Jesús comete faltas en sus escritos para que nadie le note su inteligencia y así evitar que se le investigue.

La espiritualidad está cambiando. La iglesia protestante provoca la Contrarreforma y se vigila mucho más a los autores para que no se salgan de la ortodoxia católica. Se vigilan todas las corrientes que vienen de Europa, sobre todo las que vienen de Flandes, y en particular todas las que están relacionadas con el erasmismo. Junto con la revolución protestante, paradójicamente, aparecen los grandes místicos españoles: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, que emprenden la reforma de Carmelo. Frente a la riqueza que poseía la Iglesia ellos vuelven a pedir la pobreza, como hizo en su tiempo San Francisco de Asís. Fueron vigilados muy de cerca por la Inquisición. Junto a los místicos tenemos que resaltar la figura de Fray Luis de León, que aunque no llega al misticismo es una gran figura ascética, quizá más intelectual que apasionado.

Comienza a cobrar importancia la literatura colonial con Sor Juana Inés. Gran poetisa del Virreinato de Nueva España. La literatura colonial va a ser de gran importancia en los siglos posteriores, tanto por los escritos de los españoles que llegaron a América y se asombraron de lo que allí había, como por los escritores criollos, herederos de los anteriores.

 

 

 

 

 

 

Novela: el Quijote

La Novela de los Siglos de Oro tiene su santo y seña en Miguel de Cervantes Saavedra, máximo exponente de las letras hispánicas y tal vez de las Universales. Su novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha le ha hecho alcanzar las cimas de la inmortalidad.
Cervantes nació en Alcalá de Henares (Madrid) en 1547. Su padre pertenecía a la nobleza más baja, era un hidalgo probablemente descendiente de judíos que se dedicaba a la cirugía. Comenzó sus estudios de infancia con los jesuitas y, probablemente, estudió en la Universidad de Salamanca. Se fue a Italia al servicio de un cardenal. Cuando España acuerda la Santa Alianza con Roma y algunos otros estados europeos Cervantes se alista y participa en la batalla de Lepanto. Como muchos otros de su época persigue la gloria. En plena batalla y aquejado de unas fiebres, da muestras de su valor y heroísmo, lo que le hace perder la movilidad de uno de sus brazos, Ganó el sobrenombre de El Manco de Lepanto. Lo capturaron los turcos y estuvo prisionero en Argel.
En 1580 fue liberado por los Padres Trinitarios, que eran los encargados de negociar y asistir a los prisioneros cristianos, y vuelve a España.
Una vez aquí luchó para que se reconocieran sus méritos en la batalla, pero no consiguió nada. También intentó salir dirección a América, pero no obtuvo los permisos necesarios para esa aventura. Su vida fue un viaje en pos de la gloria.
Trabajó como recaudador de impuestos y por algunos asuntos no muy claros fue encarcelado en Sevilla.
Su matrimonio tampoco resultó afortunado, y por un asunto de faldas fue perseguido por la justicia en Valladolid. De allí, y bajo la protección del Conde de Lemos tuvo que ir a Madrid. Esta protección no le evitó morir en la más absoluta pobreza en 1616.
Como figura literaria, Cervantes cultivó todos los géneros: teatro, poesía; aunque fue sobre todo la novela lo que le hizo destacar. En teatro cultivó el entremés. Son pequeñas obras de teatro que se interpretaban en los entreactos de las obras mayores. En poesía cultivó muchos géneros, pero él mismo reconoció que se le negaron las musas. Lo cierto es que su poesía no alcanzó la altura de los otros autores de la época, léase Góngora o Quevedo, de los que trataremos más adelante, pero no por ello carente de calidad. En novela utilizó todos los géneros, pero comenzó con la novela pastoril. En 1585 comenzó La Galatea.
Su obra cumbre y por la que se le conoce universalmente es El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. En ella narra la vida de un hidalgo manchego que se vuelve loco a causa de sus lecturas. Fue un firme ataque a los libros de caballerías, muy de moda en su época. Nuestro protagonista pierde la cabeza y se hace nombrar caballero y convence a su vecino Sancho a que lo siga en viaje para conquistar la gloria para ennoblecerse él y su dama Dulcinea, nombre imaginario que da a una vecina del Toboso. Comienzan sus andanzas de caballero andante por tierras manchegas donde lucha con todo tipo de enemigos imaginarios. Hasta ese momento la novela o las historias noveladas nos narraban la vida del protagonista, héroe o antihéroe, desde su nacimiento. Cervantes cambia esta tendencia comenzando su novela en el momento en el que los hechos se nos hacen importantes en la trama. No sabemos nada del nacimiento o infancia del protagonista, porque no es importante para los hechos que van a suceder a continuación. Cervantes nos da unas breves notas narrándonos el contexto en el que Don Quijote está inmerso en ese momento. No hay hechos anteriores al momento en el que se vuelve loco.
El libro retrata todo el ideario de su época. Hemos hablado de la crítica que se realiza de los libros de caballerías, pero la temática es enorme. Cervantes vive en una época de crisis, de grandes cambios que se plasman en su obra. La literatura está pasando de ser algo oral, que se lee en voz alta a ser algo que se lee en silencio. Cervantes pensó, o era una opinión general, que la lectura silenciosa podía provocar la locura.
En la obra incluye todos los géneros que estaban de moda en la literatura del siglo XVI: la novela pastoril, morisca, caballerías, etc., siendo un gran tratado literario de la época. Todos lo géneros están perfectamente trabados enlazando perfectamente en la trama central.
Don Quijote representa el idealismo. Se mueve por un ideal de gloria y honor, imagen del propio autor en sus aventuras. En el siglo XVI la Reconquista ha terminado y la península ha quedado llena de soldados sin trabajo. Muchos de ellos se marchan a la conquista de América, lugar en el que aún podían conquistar la fama. Se dice que los conquistadores son los últimos caballeros andantes que quedan. Llegaban al nuevo continente después de un peligroso viaje y se enfrentaban a un sinnúmero de peligros: enfermedades, alimañas, tribus hostiles… pero también les esperaban leyendas que les guiaban a través de junglas en busca de hazañas, y tal vez el reconocimiento al volver de allí. Hasta aquel momento, durante la Reconquista, los reyes premiaban a los mejores guerreros con títulos nobiliarios o tierras. Pero para eso debían primero de conquistar la fama. Eso es lo que quiere hacer nuestro hidalgo. Además, él es manchego. La mancha fue una tierra de frontera durante mucho tiempo. En ella se hicieron grandes fortunas, pero Don Quijote pertenece a la más baja nobleza, tiene el título de hidalgo. Podemos pensar que Don Quijote hereda de sus antepasados las ideas de ascender en la escala nobiliaria.
Sancho Panza es el incondicional acompañante de Don Quijote, y a la vez es su contrapunto. Él es un admirador de su señor y le va a ser fiel hasta la muerte, pero también es el que va a poner sensatez a las locuras del hidalgo. Así, el escudero es el que nos va a contar lo que son en realidad las visiones de su amo, los gigantes que no son gigantes sino molinos de viento. Pero toda su sensatez es a la vez ignorancia, a pesar de que ve lo que su amo se niega a ver, cree lo que éste le dice. Su fidelidad se debe a la promesa que su señor le hace: ser gobernador de una ínsula, como hacen los caballeros de los libros con sus fieles cuando logran conquistar la fama. El caballero andante es alguien que hace sus gestas de una manera altruista, sin esperar nada a cambio, sólo por hacer el bien, pero el escudero recibe el premio de manos de su señor.
Los otros personajes que salen retratados en el libro están perfectamente perfilados, unos se compadecen de la enfermedad de Don Quijote y la gran mayoría se burla de él.
En los últimos momentos de la vida de Don Quijote aparece el drama. Su cordura vuelve y se da cuenta de que todo ha sido en vano. Al mismo tiempo que el recobra la sensatez Sancho va perdiendo la cabeza. Los papeles cambian.
En cuanto a la estructura formal de la obra, está escrita con la fórmula del manuscrito encontrado. Cervantes nos cuenta que él no es el autor de la obra, sino que la encontró. Era un manuscrito firmado por un tal Cide Hammete Benengeli. Esta fórmula ha sido muy usada en toda la literatura, pero en el caso de Cervantes sería probablemente por su origen, ya que se sospecha que tenía antepasados judíos, y funcionaría como coartada ante la Inquisición.
Durante el Renacimiento y el Barroco aparece el debate sobre el realismo y la verosimilitud. Cervantes es un partidario de la verosimilitud. La obra de arte no debe repugnar y para eso debe ser verosímil. Esto quiere decir que los hechos fantásticos que aparecen en sus obras deben ser explicables desde la razón. La locura de Don Quijote le sirve de excusa para plasmar estos hechos, porque Sancho Panza da la explicación desde el plano racional para todo lo sobrenatural. Con ello Cervantes se adelanta a su época poniendo todo lo fantástico en los ojos de un loco, con lo cual queda en el plano de la visión, de la irrealidad.

 

 

 

 

Teatro de los Siglos de Oro

 

Durante los siglos de Oro se produce un desarrollo del teatro en todos los campos, tanto en temas estructuras y lenguaje. El teatro se transforma en la forma de entretenimiento favorita de la población. Se construyen corrales en las ciudades más importantes. Los corrales eran los antiguos teatros en los que se produjo una verdadera revolución de los tramoyistas. Se replantean cuestiones básicas como es la sujeción a la norma de las tres unidades:
– unidad de tiempo: la acción de la obra tiene que transcurrir en una sola jornada.
– unidad de lugar: la acción debe transcurrir en un solo lugar.
– unidad de acción: se debe evitar mezclar acciones.

Se la denomina comedia, que equivale a pieza teatral, y no siempre de carácter cómico, ya que una de sus características es la pluralidad temática. Sus temas son sacados de la historia, de la épica medieval, de las diversas tradiciones y de la cultura religiosa, sobre todo en los autos sacramentales. Aparecen los temas de la actualidad cotidiana, con asuntos sociales.

La estructura de las obras es de tres actos que se acomodan de la siguiente forma:
– primer acto: Planteamiento
– segundo acto: nudo
– tercer acto: desenlace

Muchas veces el primer acto comienza in media res, es decir, comienza en plena acción. Es un método de mantener la atención del espectador desde el primer momento de la obra.

La forma predominante es el verso. Normalmente en una obra de teatro existe la polimetría. Se utilizan distintas medidas de versos dependiendo de los temas que se tratan en la obra. En su logro de divertir gustando logran la unión de la belleza poética de la palabra y que resulte eficaz en lo dramático.

En el teatro clásico la tragedia y la comedia estaban separadas: en la tragedia se trataban los temas de los héroes o dioses, mientras que en la comedia se trataban los temas del pueblo. En el siglo de Oro ambas, comedia y tragedia se unen en una sola obra. El héroe va siempre acompañado del gracioso que le da humanidad, aunque en un mismo personaje se mezclan ambas.

Toma especialmente importancia la figura real. Fue un importante método de propaganda de los Austrias, que beneficiaron a los autores. La figura del rey se transforma en el gobernante elegido por Dios, que imparte justicia y que está por encima de la justicia de los hombres (El mejor alcalde el rey). Es una muestra de cómo el poder real ha desbancado a la nobleza y en el barroco toma todo el poder en sus manos.

Uno de los temas más importantes en el teatro de Lope de Vega y de muchos autores es el tema de la honra. La honra está relacionada con el honor. Es el honor vertical que está relacionado con el estamento al que pertenece el personaje de la obra, mientras que el honor es el que corresponde a todos los hombres por el hecho de serlo, iguala a todos independientemente de la clase social a la que pertenece. En el honor entra en juego la virtud y la dignidad humana, en la que interviene la limpieza de sangre.

 

 

 

 

La Poesía de los Siglos de Oro: Góngora y Quevedo

 

La lengua española en el barroco alcanza su madurez. La poesía se vuelve una de las cimas del arte. Todas las innovaciones artísticas que se introdujeron en el Renacimiento se modifican y se vuelven mucho más elaboradas. La poesía se divide en dos corrientes, el culteranismo y el conceptismo. Estas dos corrientes se vuelven enemigas por las distintas interpretaciones que tienen a la hora de enfocar la obra artística.

Culteranismo
El culteranismo es la tendencia artística que se basa en la búsqueda de la extrañeza del lector en los hipérbaton y las palabras oscuras. Aparecen los temas mitológicos y gran cantidad de neologismos que dificultan la comprensión de los textos. En esta corriente una palabra es suprimida para definirla dando un rodeo. El fundador y máximo representante de esta corriente es Luis de Góngora y Argote.
Conceptismo
En el conceptismo cobra importancia la asociación de elementos nuevos que no están relacionados, creando la sorpresa en el lector. Se incluyen nuevos recursos como la inclusión de las Germanías, que son palabras provenientes de los sectores marginales de la sociedad. Se crean multitud de oraciones compuestas y comparaciones. El conceptismo tiene su base en las poesías del periodo anterior. Para Baltasar Gracián es el acto de entendimiento que exprime la correspondencia que existe entre los objetos. Sus orígenes están en el Petrarquismo que fue introducido por Ausias March y Garcilaso. Este movimiento está en la base del culteranismo también, porque durante el barroco el concepto es lo importante.
Dentro de la poesía barroca tenemos los siguientes temas:
– Sátira: Es la crítica de los vicios en los que vive la sociedad barroca. Las sátiras de los personajes famosos de la corte recorrían todo Madrid. Muchas veces fueron causas de pena y destierro para muchos poetas, entre ellos para Quevedo, enemigo personal del Conde-duque de Olivares.
– Poesía neoestóica: Los autores vuelven a una ideología medieval. Ven el mundo como un valle de lágrimas. Tienen crisis espirituales. En esta poesía se mezcla la poesía religiosa.
– Temas mitológicos: sobre todo en la línea culterana. Góngora escribe la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades. Son las obras maestras de la poesía culterana, pero a la vez su complejidad es tal que durante muchos años permanecieron olvidadas, hasta que fueron redescubiertas por los poetas de la Generación de 1927.
Además de estos temas existen los temas amorosos y pastoriles heredados de los cancioneros del Renacimiento.

 

 

 

 

La literatura neoclásica: Didáctica

 

En el siglo XVIII se produce un cambio en el la literatura. Las nuevas tendencias que entran desde Francia con la Ilustración hacen que lo que conocemos como Barroco se simplifique. Los nuevos autores critican la literatura anterior y buscan una literatura con otros objetivos. El barroco evolucionó hacia las formas recargadas, las obras se volvieron incomprensibles, demasiado complicadas. La Ilustración abogaba por una literatura sencilla que sirva para enseñar. El objetivo de la literatura es la didáctica y por eso la literatura debe ser sencilla, que llegue al mayor número de gente posible.
La Ilustración en España entra de la mano de los Borbones. El último rey de la casa de Hamsburgo fue Carlos II “El Hechizado” que muere sin descendencia, lo que provoca la guerra de Sucesión entre el Emperador Austriaco y Francia. Al final, con el tratado de Utrech comienza la dinastía de los Borbones con Felipe de Anjou, sobrino de Luis XIV, que pasaría a ser Felipe V. A pesar de las continuas guerras en las que interviene con sus aspiraciones al trono francés, comienza una profunda reforma en la política española. Centraliza toda la política siguiendo el modelo absolutista francés, y elimina las autonimías de Aragón y Cataluña, respetando los fueros de Navarra y Vascongadas.
Pero el rey que de verdad va a ser un modelo de monarca ilustrado va a ser Carlos III. Siendo rey de Nápoles abdica y viene a España al quedar Fernando VI sin descendencia. Comienza una profunda reforma que se ve interrumpida por el motín de Esquilache, apellido de uno de los ministros del rey. La revuelta se motivó porque se intentó prohibir la capa larga y el chambergo, prendas populares que servían entre otras cosas para ocultar el rostro. El gobierno alegaba que esto favorecía a los delincuentes. El ministro Esquilache tuvo que dimitir y el rey tuvo que cambiar sus reformas y hacerlas de una manera más lenta.
La literatura se transforma en un vehículo de la Ilustración y de su apoyo a los monarcas absolutos y de éstos recibe su apoyo. Prácticamente desaparece la novela como género. En su lugar aparece el ensayo. Este género es el divulgador de ideas por excelencia, además de que se encuadra muy bien en las características generales de la época: utilidad y didactismo. Los máximos exponentes de este género en España son Feijoo y Jovellanos.
Dentro de la prosa cabe destacar el estilo epistolar de numerosas obras. Estas cartas iban dirigidas a personajes reales o ficticios. La obra cumbre de este género en España es las Cartas Marruecas.
Aparece el periódico en el que se divulgan los ensayos. El periodismo es un medio de difusión debido a que es muy económico y cómodo de leer, y por lo tanto llega a un gran espectro de la población. La población toma conciencia de la necesidad de estar bien informado. Los gobiernos se dan cuenta de que el periodismo es un gran poder.
En cuanto a la poesía, se vuelve a los modelos clásicos, pero hay muchísimas innovaciones métricas. Los temas nunca se salen del didactismo: crítica de las costumbres, importancia de la educación, el papel de la mujer, y los placeres de la vida. Cobran importancia las fábulas, tipos de poesía en las que se exponen enseñanzas morales, normalmente ejemplificadas con animales.

 

 

 

 

El Romanticismo

 

Con el fin de la nobleza y la aparición de la burguesía como clase dominante aparecen nuevas corrientes libertarias. Con ellas aparece un nuevo movimiento cultural, sobre todo en la literatura, que es el Romanticismo. El romanticismo supuso una revolución tan grande que aún hoy día siguen vigentes muchas de las ideas que se plantearon en esa época: el individuo centro de la sociedad, aparición de las clases sociales, los derechos de la persona, la democracia como forma de gobierno…
El romántico vuelve a recrearse en la edad media. Se buscan nuevos ideales que se traducen en literatura en un resurgimiento de la novela, y en concreto de la novela histórica que se recrea en el Medioevo. Una novela en la que se mezclan los personajes históricos reales con personajes ficticios. El ejemplo más palpable es Ivanhoe de Sir Walter Scott. Este paradigma resucita la novela, que había dejado de existir durante el periodo ilustrado. El autor romántico se siente liberado de todas las ataduras que se generó con la didáctica ilustrada. La obra ya no debe enseñar, sino que debe ser para entretener, para visitar esos mundos fuera de la razón. Lo fantástico ya no repugna.
El romántico tiene una visión trágica del mundo, se siente incomprendido y busca escapar. Esta huida se traduce en dos formas: Los viajes en busca de aventuras (Lord Byron a Grecia) o, en segundo lugar, el suicidio. A causa de la primera aparece en sus obras el exotismo.
En España el romanticismo llega más tarde. Durante el periodo napoleónico España se ha visto envuelta en la guerra de la Independencia (1808 – 1812). A su término aparece la figura de Fernando VII, que pasó de ser el rey más deseado a ser el más odiado. A su llegada anuló cualquier intento de instauración de una democracia, con la supresión de la Constitución de 1812 y la persecución de todo movimiento liberal.
El periodismo ha tomado más fuerza que en la ilustración, y aparece el autor cumbre de la literatura romántica española: Mariano José de Larra. En sus artículos retrata de una manera crítica y mordaz a la sociedad que le rodea. Su vida estuvo impregnada del espíritu romántico, hasta el punto de que su trágica muerte fue causada por el suicidio.
José de Espronceda es otro de los grandes románticos. En sus poemas aparecen los grandes temas del romanticismo, aunque el más conocido poema es la Canción del Pirata. El pirata es el símbolo de la libertad. Es un marginado idealista que vive en su barco. No tiene patria y va en busca de aventuras. Encaja perfectamente en el espíritu romántico.
Posteriormente aparecen dos de las grandes figuras del romanticismo español: Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.
El primero de ellos famoso por las Rimas y Leyendas, obras cumbres de la literatura romántica. Sus rimas innovan la métrica, están llenas de ritmo y musicalidad. Son poemas que hablan del amor y de la creación poética. Las leyendas son pequeños textos en prosa en los que transmite leyendas populares recreadas por él. La segunda es escritora en lengua gallega. Sus obras líricas alcanzan cimas insuperables en la literatura femenina del siglo XIX.
Reaparece también en España la novela en su paradigma histórico. Como ejemplo tenemos El Señor de Bembibre de Enrique Gil y Carrasco. En ella se recrea la historia de los caballeros templarios en la zona del Bierzo. La novela histórica crea hechos fantásticos a partir de un hecho histórico real. Mezcla personajes reales históricos con personajes imaginarios en un afán de reconstruir e interpretar la historia. No busca enseñar sino deducir la realidad presente desde los hechos pasados. Este paradigma se ha mantenido vigente hasta nuestros días a pesar de que a finales del siglo XIX con el realismo perdió importancia.

 

 

El Realismo

 

El Realismo nace como respuesta al Romanticismo imperante en la primera mitad del siglo XIX. Con las revoluciones burguesas de 1848 cambia el gusto por las formas literarias. Estas revoluciones dieron el triunfo a la burguesía, que va a ser la clase social por excelencia del siglo XX. Con estas revoluciones aparece el liberalismo económico. El capitalismo triunfa, y las riquezas se mueven. La nobleza basaba su poder en la cuna, es decir, importaba la sangre y la familia a la que pertenecías, y eso era inamovible. Pero ahora se empiezan a crear grandes fortunas. Como contrapartida van a aparecer los primeros movimientos obreros. Irrumpe en el panorama social el socialismo y la idea de la lucha de clases.
En este panorama de cambios históricos el arte va a analizar la realidad que le rodea. Para elaborar este análisis se cambia el modo de ver la vida. La historia y la mitología pierden importancia. Los artistas pasan a retratar la realidad en la que viven.
En literatura la novela se hace la reina de los géneros, pero ya no es una novela histórica como n el periodo romántico, sino que pasa a ser un retrato fiel de la realidad. Pero se divide en dos interpretaciones: Realismo propiamente dicho y Naturalismo.
El Realismo:
Busca la observación de la realidad de una manera objetiva. Plantea una crítica social y busca temas que siempre se extraen de la burguesía. A su vez este realismo se divide en dos ramas, una conservadora, puramente esteticista, cuyos máximos exponentes son Juan Valera, autor de Pepita Jiménez, y José María de Pereda, con Peñas arriba; la otra es la rama progresista, que plantea una denuncia social. Se caracteriza por el narrador omnisciente que, en un estilo sobrio hace un retrato de los personajes y de los temas de época siempre desde una actitud crítica. El autor es el dios creador de la novela que sabe todo lo que los personajes van a hacer.

Dentro de esta corriente tenemos a Leopoldo Alas “Clarín”, con su novela La Regenta, y a Benito Pérez Galdós, muy prolífico, que llegó a trabajar el paradigma histórico incluso, con los Episodios Nacionales. Éste propugna un profundo cambio social y llega a atacar la intolerancia religiosa.
El Naturalismo:
Tiene muchas influencias del realismo progresista, pero también mama de las nuevas tendencias filosóficas de la época, como la corriente determinista, que planteaba que la persona estaba atada a su destino y éste no podía hacer nada por cambiarlo. También toma fuentes del socialismo experimental que se estaba creando. Para ellos el hombre no es más que un producto del ambiente que le rodea sumado a la herencia.

Sus máximos exponentes en España son Emila Pardo Bazán, con Los Pazos de Ulloa y Vicente Blasco Ibáñez con La Barraca y Cañas y Barro. Éstas son novelas que retratan el ambiente rural del siglo XIX.
En definitiva, el realismo acaba con el idealismo romántico. Todo el subjetivismo del movimiento anterior se ve desplazado por esta corriente objetivista. El empirismo que comenzó con la ilustración alcanza su cenit en el análisis de la sociedad, pero no a través del ensayo sino a través de la novela. Ésta alcanza mayor difusión al extenderse el folletín. Los folletines son cuadernillos que se vendían periódicamente hasta completar el volumen.

 

 

 

 

La Generación del 98

 

A finales del siglo XIX nos encontramos con que el concepto de España comienza a cambiar. En el año 1898 España sufre las pérdidas de sus últimas colonias en América y el Pacífico: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. A una larga guerra en Cuba la sigue la guerra contra los Estados Unidos. La anticuada flota española se ve obligada a combatir contra los acorazados estadounidenses, con la consiguiente derrota española.

En este momento España comienza a comprender que ya no es lo que fue. El aislacionismo al que se había visto sometida chocó de lleno con un mundo modernizado en el que los recuerdos del Imperio habían quedado anticuados. La decadencia que había comenzado con los Austrias y continuado con los Borbones, salvo ciertas épocas de bonanza, y a la que los españoles habían dado la espalda durante 300 años, llega a su punto más bajo. A esto se une un país debilitado económicamente y dividido socialmente por la sucesión de guerras civiles que asolaron España durante todo el siglo XIX, desde la invasión napoleónica hasta las guerras carlistas.

Ante esta situación los intelectuales españoles comienzan a analizar el sentido de la idea de España. Ante nosotros se extiende un continente que se ha desarrollado con prosperidad: Europa. Los diversos países europeos han procedido a un nuevo reparto colonial en África y Asia. El más próspero de todos es el Imperio Británico. Después de la guerra franco-prusiana se demostró que la lucha por la hegemonía en Europa quedaba en manos de Inglaterra. Francia quedó relegada a un segundo plano, aunque logró conservar ciertos privilegios heredados del Imperio de Napoleón III. Aparecieron dos nuevos estados europeos a causa de desmembraciones de estados y unificaciones. Por un lado apareció Alemania, liderada por Prusia, a la que se unen parte de los territorios separados del desaparecido Imperio Austro-Húngaro. Por otro lado aparece Italia, que aglutina todos los pequeños estados situados en la Península Itálica. Queda así conformado el mapa de Europa que desembocó en la Primera Guerra Mundial.

El principal rasgo de esta generación es la observación del problema de España y el estudio sobre la idea de la generación de ella. La mayoría de los escritores son de la periferia de España y todos ellos observan a Castilla como región generadora de España. Pero a la vez Castilla se ve sumida en una crisis de pobreza económica e intelectual que va a hacer que ellos se preocupen por la situación castellana del momento.

Podríamos señalar como autores más destacados de esta generación a: Antonio Machado, Miguel de Unamuno y Ramón María del Valle-Inclán.

 

 

 

 

Las Vanguardias

 

A partir de 1908 comienzan a aparecer nuevos movimientos artísticos en las diferentes disciplinas conocidos por “ismos”: cubismo, dadaísmo, impresionismo… De ellos sólo llegó a nuestros días como una gran influencia el Surrealismo, en parte debido a la base científica que lo mantiene, gracias a los estudios y evolución de las teorías de psicoanálisis.
Una de las características del siglo XX es la velocidad. Los cambios en este siglo se han sucedido a una velocidad vertiginosa y los movimientos artísticos no se iban a mantener al margen de este hecho. Por eso todos los “ismos” podemos decir que se quedan anticuados en el momento de nacer. De ahí que buscan el atrevimiento, el romper las normas una tras otra, liberar la lengua de la realidad y crear un arte que tenga sentido en sí mismo.
La sucesión de cambios hace que estos movimientos intenten introducir en sus obras el movimiento y el tiempo: un automobile ruggente,che sembra correre sulla mitraglia, è più bello della Vittoria di Samotracia. (Marinetti: manifiesto futurista).
En España la mayoría de las vanguardias son meros movimientos efímeros que no calan; pero van a crear nuevas ideas estéticas que serán de gran influencia en la generación del 27.

Ramón Gómez de la Serna
Dentro de los grupos vanguardistas destacamos a Ramón Gómez de la Serna. Con su Ramonismo es el máximo exponente vanguardista español de principios de siglo. Fue el creador de la greguería.
La greguería es una frase corta que mezcla la metáfora y el humor. El elefante es la enorme tetera de la selva.
Esta nueva visión del mundo desenfatíza el yo patético creado por la generación del 98. Con Ramón (que así le gustaba ser llamado) la cosa, lo exterior al yo, gana importancia y ocupa el centro del mundo. El escritor se da cuenta de que lo exterior es una fuente inagotable de creación. Así llega a formar figuras llenas de atrevimiento, de plástica, llenas de autonomía.
Tenemos greguerías humorísticas:
El niño intenta sacarse las ideas por la nariz.
Las flores que no huelen son flores mudas.
El que tartamudea habla con máquina de escribir.
la p es la q que vuelve de paseo.
La B es el ama de cría del alfabeto.
La ñ es la n con bigote.
El poeta miraba tanto al cielo que le salió una nube en un ojo.
Después de nudista se es huesista.
Las golondrinas son los pájaros vestidos de etiqueta.

El Ultraísmo
El movimiento ultra o Ultraísmo nace con Vicente Huidobro. Aunque nació en Chile se embarcó para Europa. Conoce en Madrid a Rafael Cansinos-Assens que lo introduce en la Vanguardia española.
Viaja a París y allí compone el borrador de Altazor, El Viaje en Paracaídas. Es un poema compuesto por un prólogo y siete cantos, que narra el viaje de Altazor en paracaídas, con un lenguaje hermético y ocultista. El viaje es un viaje que lo lleva hasta los orígenes, hasta lo primigenio. El primer balbuceo del hombre, la pureza del lenguaje a la que el poeta va llegando a través de los cantos. Sus cantos son proféticos, influidos por Así Habló Zaratustra de Nietzsche. El poeta es el profeta que habla en su viaje iniciático. En este viaje se ve bajo él una Europa que ha enterrado a sus muertos de la Primera Guerra Mundial.
Este poema fue todo un inicio del movimiento Ultra (más allá). Quieren romper con todo aquello que había sido la literatura anterior, influidos por el futurismo y el dadaísmo. Buscan la defragmentación del yo a través de la ruptura lingüística.
La lengua deja de ser una representación de la realidad, un instrumento de comunicación, para convertirse en objeto mismo del arte.

 

 

La Generación del 27

La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón). Estaba establecida en los principios del Krausismo y fue un avance para su tiempo.
Relacionada con la Institución se funda en Madrid en 1910 la Residencia de Estudiantes, en la que se propicia un ambiente intelectual basado en las ideas de Don Francisco Giner de los Ríos. Esta residencia va a ser el caldo de cultivo de la edad de plata de las letras españolas.
Allí van a residir gran parte de los poetas e intelectuales que van a pertenecer a la generación del 27. Allí descubren a Góngora, poeta maldito y olvidado durante siglos, y celebran su tricentenario. Van a viajar al cementerio de Madrid y allí van a poner flores en la tumba de Larra.
La influencia de Juan Ramón Jiménez fue decisiva en este grupo, así como, a partir de cierto momento, la influencia de la Vanguardia, sobre todo el surrealismo en Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí y Rafael Alberti.
Se preocupan más por los aspectos formales de la lengua que por el compromiso.
Vuelven a las formas breves y a las estrofas clásicas.
En cuanto a los temas, evitan el hombre interior para dar preferencia a los motivos puros, objetivos. Purifican la realidad.
Se distancian del yo usando medios como la ironía, el humor, el preciosismo verbal.
El grupo lo forman: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Luis Cernuda y Rafael Alberti.

 

 

 

Literatura en la Posguerra

Después de la Guerra Civil el panorama literario español es desolador. Hay una clara ruptura con la tradición de los años 30.
La dictadura del General Franco prohibió todas las renovaciones culturales que se realizaron durante los años 30 y hasta los años 50 no se nota una renovación en este panorama.
Aparece La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela en 1942. Es una obra existencialista y existencialista en la que el autor nos muestra la vida de Pascual Duarte en forma autobiográfica. Es una novela trágica en la que el protagonista está abocado a un destino fatal. En ella se mezcla la tradición de la novela picaresca en la que el protagonista nos cuenta su propia vida desde la cuna hasta la muerte; y la tradición del manuscrito encontrado.
En este mismo tono está escrita Nada de Carmen Laforet. Y se unen algunas obras de Delibes como Las Ratas. En ellas se plasma un retrato de una España partida por el conflicto bélico. Personas que luchan por sobrevivir sin tener un futuro claro.
En la década de los 50 España se abre al extranjero. Ingresa en Naciones Unidas a cambio de establecer bases norteamericanas en suelo español. Comienza la entrada de turismo masivo procedente de la Europa del norte. Cambian los hábitos españoles y se con el turismo llegan nuevas ideas democráticas. Se producen las migraciones del campo a la ciudad. Hay un desarraigo de la gente y problemas de adaptación en los suburbios urbanos. Aparece el realismo social con obras como La Colmena de Cela. En ella se narra la vida de una ciudad española en la posguerra. En esta época aparecen nuevos autores porque el panorama intelectual se va asentando. Ana Mª Matute, Ignacio Aldecoa, Jesús Fdez. Santos, Juan Goytisolo, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite y Juan García Hortelano.
Son novelas con técnicas narrativas sencillas. Priman más las actitudes críticas sobre las estructuras formales de la obra. La Colmena, en concreto, era el esquema de una obra mayor pero quedó inacabada y Cela la publicó así.
En esta época debemos destacar las obras de denuncia de Antonio Buero Vallejo. Se dedica a plasmar en el teatro la realidad social de la época: Historias de una escalera. La Meninas.
Tenemos una literatura paralela en el exilio por parte de autores como Max Aub, Ramón J. Sénder o Francisco Ayala. Se dedican a componer novelas basándose en sus recuerdos de España. Así Sénder escribe Réquiem por un campesino español
o su biografía Crónica del Alba. En este título plasma su vida desde pequeño, el protagonista José Garcés es el propio Ramón José Sénder Garcés. Narra su historia desde los momentos que precedieron a la guerra civil hasta su reclusión en los campos de concentración. Utiliza la técnica testimonial para dar realismo mezclado con la ficción. El autor Ramón Sénder habla con José Garcés en un campo de concentración donde éste le cuenta su historia. El autor así se distancia de la historia pudiendo introducir elementos ficticios.

 

 

 

 

 La literatura desde 1975

 

En 1975, con la muerte del General Franco, comienza en España la llamada Transición. Esta es el movimiento político que supuso el cambio del régimen dictatorial a la monarquía parlamentaria. Desde la década de los años 60 había comenzado un proceso de cambios en la vida social y cultural española. La novela había perdido mucho en los últimos años. Con el “objetalismo” agotó su creatividad porque se basó en una realidad que se había quedado obsoleta con la migración del campo a la ciudad. A la falta de profundidad en el análisis se une la pobreza del lenguaje acorde con la situación política y social de una España sumida en la posguerra. Pero la posguerra ha terminado. Carlos Barral, en una incomparable labor, publica las grandes obras de la nueva narrativa hispanoamericana, lo que se conoce por “realismo mágico”, y también las obras que habían sido prohibidas provenientes del mundo anglosajón, léase Virginia Wülf y James Joyce. Esto produce una nueva inquietud en el mundo literario español con una invasión de ensayos, sobre todo procedentes de Hispanoamérica. En estos momentos destacaríamos Tiempo de Silencio de Luis Martín Santos, relato carente de coherencia y sentido lógico, siendo así un texto autónomo de la realidad y un mundo en sí mismo. En 1962 se concede el Premio Biblioteca Breve a Mario Vargas Llosa por La Ciudad y los Perros. Caballero Bonald publica Dos Días de Septiembre. Aparece la desmitificación y un alejamiento de la realidad a través de la deformación de ésta. A este movimiento se incorpora Juan Marsé con La Oscura Historia de la Prima Montse.

También, a partir de 1966 se incorporan a este movimiento nombres que pertenecen a generaciones posteriores. Miguel Delibes se pasa al experimentalismo con el monólogo Cinco Horas con Mario. Camilo José Cela publica San Camilo 1936.

Para muchos intelectuales la muerte de Francisco Franco no produjo grandes cambios. Éstos habían venido produciéndose paulatinamente durante los años 60. En el año 1985 España se convierte en miembro de la Comunidad Económica Europea y pasa a formar parte de un fondo cultural occidental europeo. Hay un replanteamiento de la modernidad en un país que había permanecido aislado durante cuarenta años.

En mayo de 1976 aparece el periódico “El País”. Se revoluciona el mundo de la prensa con sus artículos de opinión. También ve la luz la revista “Interviú”. En 1977 se suprime la censura de los espectáculos y esta da paso a lo que popularmente se llama “el destape”. En un país en el que durante cuarenta años no se habían visto desnudos en el cine o la televisión el fenómeno del destape produjo una auténtica revolución en el mundo del espectáculo, que acabó degenerando en producciones de baja calidad hasta que en los años 80 quedó relegado a unas pocas producciones hasta que desaparece a finales de esta década. La creación del Ministerio de Cultura supone una ayuda con subvenciones para la difusión de la cultura y que ésta llegue a un gran espectro social. Este ministerio carece de ideología definida. Entre los años 1983 y 1986 aparece “la movida madrileña”. Es cultura en su más amplio sentido: el cine con Almodóvar, el diseño, la música, la literatura. Este fenómeno comenzó como un movimiento anti-cultural; pero acabó siendo aceptado por toda la sociedad. Surgió en Madrid, pero pronto se difundió por todas las regiones españolas siendo más o menos aceptada o rechazada, y, a veces, contraatacada por otros movimientos culturales provenientes de la periferia española.

En el mundo occidental se vive una crisis de valores a la que España no es ajena. El presente es dominante y no hay memoria histórica. El hombre necesita una información continuamente actualizada. Así aparece el sincretismo que es, ni más ni menos, la reutilización del arte tradicional vulgarizando sus valores. Si a todo esto unimos la aparición de una clase media próspera y con poder adquisitivo vemos una desacralización de la cultura por el comercio. El autor ya no crea un libro sino que el libro es algo que la editorial le pide. La editorial es una multinacional que busca su beneficio en la cadena de producción. Dentro de las diferentes creaciones artísticas la novela es la que mejor se adapta. La crisis produce una evolución de formas híbridas. El lector crea las exigencias y el novelista busca la referencia en las necesidades de aquel. El lector de este momento tiene una actitud de divertimento y quiere una historia bien escrita que le divierta, exótica, con intriga, misterio, que caracteriza a toda época de decadencia.

Paradigmas novelísticos

El primer paradigma que se observa es el de la novela del novelar. En el se plantea y se analiza el problema de la creación literaria, como ya habíamos visto con Unamuno y las Vanguardias. Se transforma así en una obra de coherencia interna alejada de la realidad y sólo con sentido en sí misma. Su máximo exponente es Gonzalo Torrente Ballester con Fragmentos de Apocalipsis y La saga /fuga de J.B. Sus libros se van creando a la vez que el lector va leyendo la obra pero no llega a formar parte de ella. El universo de la novela se forma así mismo. Por ejemplo: en la saga/fuga de J.B. que se desarrolla en un ambiente rural de Galicia donde una de sus riquezas son las lampreas, los habitantes del pueblo se alimentan de dichos animales que cocinan de diversos modos; pero también, de vez en cuando, algún habitante del pueblo cae al río y las lampreas se lo comen, con lo cual se forma un círculo vicioso. Esto hace que veamos a los habitantes del pueblo como aislados de la realidad y de nosotros los lectores. También existe un tipo de novela social y comprometida con Miguel Delibes y sus novelas Los Santos Inocentes o El Disputado Voto del Señor Cayo.

La novela de la memoria se convierte en un tipo de novela muy fuerte a partir de los años 80. Son novelas en las que se cuenta la propia vida, pero sin un carácter confesional, sin buscar una justificación. Se trata de descubrir el yo sin traumas. Incorpora semejanzas con la investigación policial o del modelo de aventuras: Corazón tan Blanco de Javier Marías. Dentro de este grupo cabe mención especial Francisco Umbral, actual premio Cervantes 2001, con su novela Las Ninfas.

Después del experimentalismo de los años precedentes se regresa a las fórmulas clásicas: el público quiere una historia bien contada, no desea complicaciones estructurales. Con esta nueva demanda se vuelve a la novela histórica. La novela histórica huye de la crónica y de la erudición de los datos para dar más importancia a lo ficticio. Se producen anacronismos incluso en los hechos más actuales que se tratan. Galíndez de Vázquez Montalbán, El Manuscrito Carmesí de Antonio Gala o Crónica del Rey Pasmado de Gonzalo Torrente Ballester.

En el paradigma policial encontramos de nuevo a Manuel Vázquez Montalbán con la serie de novelas de su detective Pepe Carvalho. Como característica principal podemos destacar que se cambia el modelo de novela negra americana de pulcro investigador por un investigador carente de ética que investiga en los bajos fondos. Debemos destacar aquí la impresionante Beltenebros de Antonio Muñoz Molina. Novela negra de espionaje basada en los momentos más duros de la dictadura de Franco, con un trasfondo internacional. Esta novela está a caballo entre la novela histórica y la negra, y, como hemos dicho más arriba, prima la ficción sobre el hecho histórico.

En los últimos años se ha producido la aparición de novelas que se basan en las nuevas generaciones: Historias del Kronen, en la que vemos la vida de los jóvenes de los años 90, hastiados de una vida que les ofrece todo sin esfuerzo, de José ángel Mañas. O la novela Héroes de Ray Loriga.