La Divina Comedia.

La Divina Comedia.

 

 

Pagina de la Divina Comedia

 

La Divina Comedia (también conocida como La Comedia) es un poema épico escrito por Dante Alighieri. Se desconoce la fecha exacta en que fue escrito aunque las opiniones más reconocidas aseguran que el Infierno pudo ser compuesto entre 1304 y 1307-1308, el Purgatorio de 1307-1308 a 1313-1314 y por último, el Paraíso de 1313-1314 a 1321 (fecha esta última, de la muerte de Dante). Se considera por tanto que la redacción de la primera parte habría sido alternada con la redacción de El Convite y La Lengua Vulgar Mientras que La Monarquía pertenecería a la época de la 2º o 3º etapa, a la última de las cuales hay que atribuir sin duda la de dos obras de menor empeño: la Cuestión del agua y la tierra y las dos églogas escritas en respuesta a sendos poemas de Giovanni del Virgilio.

La Divina Comedia es considerada como el poema épico más grande de la literatura italiana y uno de los más grandes de la literatura mundial. Dante la escribió en el dialecto toscano, matriz del italiano actual.

Cada una de sus partes está dividida en cantos, a su vez compuestos de tercetos. La composición del poema se ordena según el simbolismo del número tres: tres personajes principales, Dante, que personifica al hombre, Beatriz, que personifica a la fe, y Virgilio, que personifica a la razón; la estrofa tiene tres versos y cada una de las tres partes cuenta con treinta y tres cantos. La estructura matemática de la Divina comedia, por otra parte, es mucho más compleja de lo que aquí se esboza. El poema puede leerse según los cuatro significados que se atribuyen a los textos sagrados: literal, moral, alegórico y anagógico. En este poema, Dante hace gala además de un gran poder de síntesis que es característico de los grandes poetas.

 

La primera parte narra el descenso del autor al Infierno, acompañado por el poeta latino Virgilio, autor de “La Eneida”, a quien Dante admiraba. Acompañado por su maestro y guía, describe los nueve círculos en los que son sometidos a castigo los condenados, según la gravedad de los pecados cometidos en vida. Dante encuentra en el Infierno a muchos personajes antiguos, pero también de su época, y cada uno de ellos narra su historia brevemente a cambio de que Dante prometa mantener vivo su recuerdo en el mundo; cada castigo se ajusta a la naturaleza de su falta y se repite eternamente. Es particularmente recordada la historia de Paolo y Francesca, amantes adúlteros que se conocieron al leer en el libro de Lanzarote los amores de la reina Ginebra y este caballero, que fue motivo de inspiración y homenaje por poetas románticos y contemporáneos, así como la historia de Ugolino da Pisa, el último viaje de Ulises, el tránsito por el bosque de los suicidas, la travesía del desierto donde llueve el fuego y la llanura de hielo de los traidores.

 

 

 

 

 

En la segunda parte, Dante y Virgilio atraviesan el Purgatorio, y allí se despiden, pues a Virgilio, un pagano, no le está permitido entrar al Paraíso. La despedida de ambos es señalada por muchos críticos como uno de los momentos más conmovedores del libro. El purgatorio es una montaña de cumbre plana cuyas laderas son escalonadas y redondas, simétricamente al Infierno. En cada escalón se redime un pecado, pero los que lo redimen están contentos porque poseen esperanza. Dante se va purificando de sus pecados en cada nivel porque un ángel en cada uno le va borrando una letra de una escritura que le han puesto encima. En el purgatorio encuentra a famosos poetas, entre ellos a Publio Papinio Estacio, autor de la Tebaida. Cerca de la cumbre está la fuente Eunoe, en la que al beber se olvidan todas las cosas malas y sólo se recuerdan las buenas.

 

En el Paraíso, de estructura no menos compleja que la del Infierno y concebido como una rosa inmensa en cada uno de cuyos pétalos se encuentra un alma, y en cuyo centro mareante se encuentra Dios, Dante encuentra a su amada, Beatrice, cercana a Dios. Cuando el poeta dirige la mirada a Él su memoria se desborda, se desmaya y despierta.

 

Dante Alighieri llamó comedia a su libro pues, de acuerdo con el esquema clásico, no podía ser una tragedia, ya que su final es feliz. El libro suele presentarse actualmente con un gran cuerpo de notas que ayudan a entender quiénes eran los personajes mencionados. Estos comentarios incluyen interpretaciones de las alegorías o significados místicos que contendría el texto, que otros prefieren leer como un relato literal. Esta tendencia se acentuó en el siglo XX entre los exegetas y críticos de “La divina comedia”, muchos de los cuales sostienen que Dante narró una historia en el mundo material de ultratumba tal como se lo concebía en su tiempo. Miguel Asín Palacios, por otra parte, destacó la importancia de la Escatología (religión) musulmana en la estructura del Infierno dantesco. La mejor traducción española en verso es la del poeta, crítico y traductor Ángel Crespo.

 

 

Tabla de contenidos

  • 1 Análisis literario de la Divina Comedia
  • 2 Infierno
    • 2.1 Canto I
    • 2.2 Canto III
    • 2.3 Canto V

 

 

Análisis literario de la Divina Comedia

 

Breve análisis del “Infierno” de la obra La Divina Comedia

 

Infierno

 

Canto I

 

La obra empieza diciendo: “Nell mezzo del camin di nostra vita”. Dante pensaba que la vida se desarrollaba a manera de arco ascendiendo desde el nacimiento hasta los treinta y cinco años y luego descendiendo hasta la muerte, este pensamiento de Dante Alighieri se expresa en el “Convivio IV”. Además, San Agustín ya había expresado la idea de la vida como un camino hacia la muerte, que si era recto llevaría a la eterna salvación.

 

“Mi ritrovai per una selva oscura”. Él no busco voluntariamente estar allí, lo que nos muestra que pecó sin darse cuenta. Con respecto a la selva: aunque algunos piensan que esta selva obscura simboliza la vida miserable de Dante, privado en el destierro hasta de los más necesario, y otros los desórdenes morales y políticos de Italia en general y de Florencia en particular, se piensa que se refiere más bien a la propia vida equívoca y disoluta de su juventud. Sobre todo, teniendo en cuenta que el mismo poeta habla en el “Convivio IV” de “la selva de errores de esta vida”. Por lo que es lógico cavilar que Dante utiliza la metáfora selva para representar el pecado.

 

“Ché la diritta via era smarrita”, se separó del camino recto, el camino del bien, que conduce a la salvación del alma después de la muerte y por esto se encuentra en una selva, que representa el pecado.

 

“Ah quanto a dir qual era é cosa dura esta selva selvaggia e aspra e forte”, aparecen cuatro características de las selva, la ya mencionada oscuridad que muestra la falta de luz divina, y luego dice: “salvaje” que domina el instinto sobre la razón; “áspera” porque lastima el alma y “espesa” porque no hay camino, no hay salida.

 

“Che nel pensier rinova la paura” Dante muestra el miedo que le causa el pecado, esto se explica porque él vivó durante la Edad Media, un época donde se creía en la vida más allá de la muerte, por eso también dice que le teme más a la selva que es el pecado, que a la misma muerte, porque sabe que si peca cuando muera va a ir al infierno y va a sufrir castigo eterno.

 

“No sé decir fijamente cómo entré allí: tan adormecido estaba cuando abandone el verdadero camino”, el no sabe como llegó ahí porque el hombre no se da cuenta que está pecando, lo hace sin intención.

 

La Divina Comedia es una alegoría ya que todos los datos que el autor da son metáforas que tienen varias interpretaciones. Dante llega al pie de una cuesta y en la cima ve los rayos del “planeta”. Él quiere salir del pecado y ve en la cima los rayos que son la luz divina. Habla del planeta que nos guía con seguridad por todos los senderos porque hace referencia a la concepción errónea del universo según Tolomeo que decía que el planeta era el centro del universo. “Entonces se calmó el miedo que tenía en el corazón”, en la Edad Media se creía que el corazón era el receptáculo de los sentimientos.

 

“Y del mismo modo que aquel que, saliendo anhelante fuera del piélago, al llegar a la playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla”, esto es un símil, que compara a Dante con un náufrago que sale del pecado y mira hacia atrás y se cree afortunado porque está saliendo de lo que nadie sale. Él utiliza al mar por ser un elemento muy temido por los hombres de la Edad Media.

 

“Al principio de la cuesta, se me apareció una pantera ágil, de rápidos movimientos y cubierta de manchada piel”, al personaje se le aparece la primera fiera salvaje y la describe con dos rasgos físicos. La pantera simboliza el pecado de la lujuria, este, es el primer pecado que asalta a Dante, él era lujurioso. Dante menciona en el texto en italiano la palabra “onza” porque se cree que él no conocía las panteras, pero los críticos se han encargado de modificar la palabra por pantera, ya que este animal es reconocido por la Iglesia Católica como el símbolo de la lujuria. La agilidad de la pantera representa el impulso de lujuria que penetra rápidamente en el hombre. Las manchas en la piel eran los pecados menores que acompañaban a la lujuria. En lo político, la pantera simboliza a la ciudad de Florencia y las manchas son los diferentes partidos y la agilidad es el enfrentamiento político.

 

Para Dante todo texto debe interpretarse en cuatro sentidos: el sentido literal, el sentido alegórico que es el significado oculto, el sentido moral y el sentido superior que es la explicación espiritual del texto que en este caso esta estructurado en función de la salvación del alma.

 

“Hora y estación tan dulces me daban motivo para augurar bien de aquella fiera de pintada piel”, sentía esperanzas de sacarse esos pecados ya que era primavera y era una creencia medieval que el mundo había sido creado en esa estación.

 

“Pero no tanto que me infundiera terror el aspecto de un león que a su vez se me apareció”, se le aparece a Dante la segunda fiera que no lo deja avanzar en su camino hacia la cima. El león que es descrito “con la cabeza alta y con un hambre rabiosa, que hasta el aire parecía temerle”, simboliza el pecado de la soberbia, el orgullo y la ambición moral. La cabeza alta es un signo de desprecio hacia el prójimo, se cree superior. El hambre rabiosa del animal son las ansias de poder. En el aspecto político figura como Francia que invadió Italia y al frente de la guerra estaba Carlos de Valois que se representa con la cabeza alta y el hambre es el deseo, y la ambición de victoria.

 

“Siguió una loba que, en medio de su demacración, parecía cargada de deseos; loba que ha obligado a vivir miserablemente a mucha gente”. Esta loba simboliza el pecado de la avaricia y la codicia. En lo político la loba es el poder temporal del Papa, Dante alude a la fundación de Roma por los hermanos Rómulo y Remo que fueron alimentados precisamente por una loba.

 

Dante es una persona que es pecadora y reconoce públicamente sus pecados y quiere deshacerse de ellos. “El fuego que desprendían sus ojos me causó tal turbación que perdí la esperanza de llegar a la cima…; Mientras yo retrocedía hacia el valle se presento ante mí vista uno”, el personaje con que Dante se encuentra no es un ser vivo es un fantasma, una sombra que se aparece ante él. Mediante una perífrasis, figura literaria que consiste en dar una serie de características más salientes de un personaje sin nombrarlo, se presenta a esta sombra u hombre. Él primero presenta a sus padres, esto era porque en la Edad Media se indagaba sobre la descendencia para saber si eran enemigos políticos. El personaje nos narra episodios de su vida para que podamos identificar quién es. Dice: “Nací sub Julio” con esto muestra que nació en los últimos años del gobierno de Julio César, o sea que no saboreó la magnificencia del mandato de éste emperador. También cuenta que vivió: “bajo el mandato del buen Augusto”. Lo considera como el “buen Augusto”, porque éste fue protector de las artes plásticas, música y letras y por ello protector y mecenas de Virgilio.

 

Luego, menciona: “en tiempos de los dioses falsos y engañosos”, él se arrepiente de haber sido pagano, el propio Dante escritor con su conciencia cristiana lo hace arrepentirse de haber pertenecido al paganismo. Virgilio por haber sido pagano, está en el limbo, pero sale a guiar a Dante porque Dios así lo ordena.

 

Virgilio le pregunta: “¿Por qué no asciendes al delicioso monte, que es causa y principio de todo goce?”. Dante antes de contestar reconoce a Virgilio y reacciona diciendo que se siente feliz, porque lo considera su maestro. Dante reconoce a Virgilio como su autor preferido y admite que ha imitado su estilo y siente admiración por él. Virgilio fue escritor de: “La Eneida” hazañas de Enea que fue un héroe troyano hijo de Anquises. Virgilio en su libro no sigue la versión de la fundación de Roma por Rómulo y Remo porque dice que Enea fundó Roma para unir a la Antigüedad clásica, a los pueblos de Grecia y Roma.

 

Virgilio le dice que cambie de ruta porque la loba se une con otras bestias y cuando más come más hambre tiene. Con esto quiere mostrar que la avaricia atrae a otro tipo de pecados. Las bestias que se le unirán serán muchos más hasta que venga el mastín. El mastín es un perro de dos cabezas que según algunos críticos simboliza a un importante personaje del siglo XIV el Señor de Verona, de quien Dante esperaba la salvación de Italia de la sociedad corrompida; otros señalan que el mastín es Ugoccione della Faggiola quien era jefe gibeliano y aliado de Femma Donatti; también aparece como posible: Enrique de Luxemburgo que era un guerrero que según los italianos, era el que junto con su ejército podía derrotar a los güelfos negros, por último se piensa que se pudo haber hecho referencia a Jesús porque se dice que no se alimenta de tierra ni de peltre, sino de sabiduría, de amor y de virtud. Según Dante, el mastín hará morir de dolor a las fieras.

 

En La Divina Comedia hay tres tipos de poesía: la poesía del silencio, la poesía de la palabra y la de los gestos. Virgilio le cuenta que primero lo va a llevar al Infierno, después lo va a llevar por el purgatorio y no lo lleva a recorrer por el paraíso ya que el no puede entrar por haber sido un rebelde a la ley de Dios. Él lo llevará hasta la puerta del paraíso y allí continuara su viaje con Beatriz, se refiere a ella mediante una perífrasis cuando dice: “te acompañara un alma más digna que yo”.

 

Canto III

 

Dante con su guía llega a la puerta del infierno. Esta tiene en el dintel una inscripción que dice: “Per me si va ne la citta dolente, per me si va ne l’eterno dolore, per me si va tra la perduta gente”. La repetición al decir “per me si va” es una anáfora, toda aquella figura por repetición es empleada para destacar una idea. La intención de la anáfora es remarcar la entrada dejando más que claro que no hay una salida, el castigo va a ser eterno; esta es la condición fundamental del infierno. El acceso es fácil, solo se debe cruzar un portal, pero no existe forma alguna de salir de allí. Se define al infierno como una ciudad, esta refiriéndose a los Burgos de la Edad Media que eran amurallados, sucios, oscuros y mal olientes. Desde que un alma llega pierde toda libertad, solo puede obedecer y sufrir, esto convierte al ser humano en una especie de cosa. Al repetirse la palabra “dolor” destaca el sentido de pasar por allí, el sentimiento que se puede experimentar es el dolor. Los dos sentimientos que allí se experimentan son el odio y el dolor. Odio por encima de todo, referido a Dios porque saben que están allí por su decisión y dolor porque el pecado cometido trae como consecuencia el castigo eterno. Utiliza el adjetivo “eterno”, el cual tiene dos sentidos: que no tiene ni principio ni fin y porque es un lugar donde no hay tiempo.

 

Gente no significa personas sino almas, la palabra “gente” esta usada en la medida que estas almas no han olvidado lo que eran cuando tenían cuerpo. Lo que si subsiste es el sentimiento de cuando estaban vivos, es por esa forma de pensar que siguen aferrados al dolor. Mientras que las almas del Purgatorio van escalando las cornisas olvidan que tenían cuerpo, en cambio las almas del infierno jamás lo olvidan. Dice: “perduta gente” ya que se perdieron a sí mismos, o sea que su permanencia en el infierno es consecuencia de lo que ellos hicieron sabiendo que estaban pecando. El que no sabe que está pecando no peca, esta es la justicia divina. Esta gente está perdida porque ellos, sabiendo la diferencia entre el bien y el mal, escogen el pecado; pero nadie los obligó a ello siendo totalmente libres en sus actos.

 

La inscripción en la puerta esta en primera persona, lo que indica que la puerta esta personificada. Esta prosopopeya le da carácter de ser humano. Dentro del infierno al igual que la puerta esta todo personificado, lo que da un carácter más temible al ser humano. Dice: “Gustizia mosse il mio alto fattore”, el sumo creador fue Dios, el creador del mal fue el ángel caído, pero Dios permitió que eso ocurriera por lo que se le atribuye la creación del infierno como lugar de castigo y no como lugar del mal. Esto lo permitió para que existiera la justicia y aquellos que vivieron para el mal paguen sus actos. Otra vez esta manejando el concepto de Dios unitario y trino. Ni Dios ni las tres personas de la unidad pueden ser mencionados en el infierno, ya que sería una forma de rebajarlo. Dios padre, hijo y espíritu santo son el orden como los conoció la humanidad. La cronología en función del infierno esta planteada en forma tal que: el Dios Padre lo creo, el Espíritu Santo lo mantiene vigente y el hijo puede destruir la esperanza de salvación.

 

El último verso es una sentencia general, todas las almas del Infierno deben pasar por esta puerta, por lo tanto todas las almas leerán esa inscripción y es el último verso el que realmente explica a dónde llegaron y qué significa estar en el Infierno. Porque lo que plantea es dejar de lado la esperanza: “lasciate ogni speranza, voi ch’entrate” por si a alguno no le quede clara la idea, tienen que darse cuenta que ya no son personas, dejando de lado su condición de ser humano, ya que la esperanza es una condición propia del hombre, consecuencia del libre albedrío. Mientras el hombre tenga la capacidad de elegir, tendrá siempre la oportunidad de cambiar las cosas. Es por ello que luego de cruzar la puerta pierden su libertad. La última palabra de la inscripción también hace alusión a la entrada y a la inexistente posibilidad de salir.

 

Estas palabras estaban plenas de oscuridad, no por el color de las mismas sino por ser el color que se asocia con la muerte. Dice Dante autor que estas palabras le causaron pena y dolor, esto tiene relación con el carácter didáctico de la obra, que trata infundir miedo en el lector para que no cometa pecados y lleve una vida fiel a los santos sacramentos de la Iglesia Católica.

 

Dante escucha: “resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos”, estos es un asíndeton que es una acumulación de sonidos. Se compara estas sensaciones con las arenas que al ser arrastradas por el torbellino golpean contra la piel produciendo un dolor tan fuerte que provoca fuertes gritos. Ahí están las almas de los indiferentes, son las únicas almas que no están propiamente en el infierno, sino que están en el vestíbulo. Este es el peor castigo, ya que al no estar de lleno en el infierno no tendrán su segunda muerte o juicio final. Las almas son comparadas con los ángeles que fueron neutros. No pueden ir al paraíso por se indiferentes, pero tampoco deben estar en el infierno porque no cometieron un pecado terrible y por esto le darían gloria al infierno por no ser verdaderos pecadores. Absolutamente todas las sensaciones auditivas siguen predominando. “Allí bajo un cielo sin estrellas…”, esto tiene un sentido simbólico ya que se encuentra dentro de un pozo, o sea que no tienen guía. Esa es la gran diferencia ente las almas del infierno y las otras, ya que no saben como dirigirse. Estas almas no son recordadas porque no vivieron para serlo, no hicieron nada bueno ni nada malo.

 

Virgilio les paga con la ley del contra paso cuando le dice a Dante: “no hablemos más de ellos, míralos y pasa adelante”, les paga con indiferencia.

 

“Vi una bandera que iba ondeando tan de prisa, que parecía desdeñosa del menor reposo; tras ella venía tanta muchedumbre…”, Los castigos están representados como físicos pero son símbolos, estos están elaborados siempre en función del pecado, sea por similitud o por contraposición o sea por antítesis. El castigo por la indiferencia es correr por siempre detrás de una bandera que permanentemente se mueve, y las almas deben correr detrás de ella sin poder alcanzarla nunca. Una bandera siempre representa un ideal, esta bandera no representa absolutamente nada y es justamente lo importante del castigo. Es decir que si en vida no fueron capaces de perseguir ningún ideal o forma de pensar, ahora tienen el castigo de perseguir por siempre algo que no les representa nada sin tener posibilidad de detenerse jamás. Para Dante autor vivir es tomar partido, es decir, que físicamente vivieron lo que no vivió de ellos fue su alma. Al señalar que estas almas están desnudas significa que están expuestas a todo el sufrimiento que en su vida terrenal no tuvieron. En su vida terrenal el tomar decisiones hubiese significado sufrir, pero sufrir por un motivo o circunstancia. Los tábanos y avispas que pican las almas son símbolo de todos aquellos incentivos que se les presentaron en la vida y ellos los dejaron pasar. De sus heridas se desprende sangre que se mezcla con sus lágrimas y caen al suelo y son devoradas por gusanos. Es decir, que ahora su sufrimiento ni siquiera sirve para alimentar la tierra. Aquel que se juega por sus ideales participa en la vida, de tal modo que ésta tiene un significado.

 

Dante entre la muchedumbre reconoce algunas almas una de las cuales pueden ser Celestino V quien dimitió de su cargo de Papa a favor de Bonifacio VIII; Esaú quien cedió su primogenitura; Poncio Pilatos el cual renunció a salvar a Jesús y Diocleciano que renunció al gobernar su imperio.

 

“Habiendo dirigido miradas a otra parte, vi nuevas almas a la orilla de un gran río”, este río es el Aqueronte, que según la creencia de la antigüedad clásica por allí debían pasar las almas camino del Infierno. “Vimos un anciano que cubierto de canas que se dirigía hacia nosotros en una barquichuela”, era Carón hijo del Erebo y de la Noche, barquero del infierno, que según la mitología griega conducía a las almas muertas al Ades. Carón les recuerda a las almas que allí se encontraban que abandonaran toda esperanza. Carón ordena a Dante que es una alma viva que se aleje de las almas muertas y le dice con una metáfora que él debe ir en barca: “llegaras a la playa por otra orilla, por otro puerto, más no por aquí”, le dice esto porque su barca esta muy cargada por los pecados de las almas y como Dante aún no ha muero y no sabemos se sabe si ha pecado o no se merece ir en otra barca. Pero Virgilio a través de una perífrasis le dice que es la voluntad divina: “así lo ha dispuesto allí donde se puede todo lo que se quiere”.

 

“Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron tan terribles palabras cambiaron de color”, las almas cambian de color, es una metáfora que nos quiere indicar el terror que sienten las almas y las animaliza cuando dice: “rechinaron los dientes”.

 

Luego hay un asíndeton, el cual numera los insultos estableciéndose una graduación de más importante a menos.

 

El castigo físico que Carón le aplica a las almas es porque no quieren subir a su barquichuela porque todavía no tienen esperanzas. Hay un símil y dentro de esta al final hay una comparación: “así como en otoño van cayendo las hojas una tras otra”, las almas suben una a una a la barca de Carón. Los hijos de Adán son las almas que acuden al barco como pájaros que acuden al reclamo; esta haciendo referencia al deporte de cetrería cuando el dueño reclama a su ave la presa que a cazado, así lo hace Carón respecto a las almas. El maestro justifica el trato de Carón: “por aquí no pasa nunca un alma pura; por lo cual, si Carón se irrita contra ti, ya conoces ahora el motivo…”.

 

“Apenas hubo terminado, tembló tan fuertemente la sombría campiña…”, hubo un movimiento telúrico, junto rayos, truenos y viento y por esto Dante se desvanece; estos desmayos de Dante que se repiten en varias oportunidades al final de los cantos son para evitar dar explicaciones de cómo pasa de un círculo a otro.

 

Canto V

 

Se desarrolla en el segundo círculo del infierno, el de los lujuriosos.

 

La primera sensación que aparece es la estrechez del espacio pero más dolor, esto es una antítesis. La primera sensación es visual y la segunda es auditiva: “que arranca desgarradores gritos”, esta sensación auditiva es más potente que la visual.

 

Aparece la imagen del: “horrible Minos”, aparece este monstruo, un demonio quien preside el segundo círculo del infierno. Según la mitología griega Minos era un semidiós hijo de Zeus y Europa (mitología) fue un justo Rey y legislador de Creta y ahora es uno de los tres jueces del infierno. El autor animaliza al personaje cuando dice: “rechinando los dientes” y mostrándolo con cola. Dante autor introduce personajes de la antigua Grecia y de Roma para unir la antigüedad clásica con su época.

 

Él es juez, confesor, carcelero y verdugo, escucha el pecado de las almas y mueve las colas tantas veces cuantas sea el número de círculo al que debe ir.

 

Minos rechaza la presencia de Dante porque era un alma viva y le dice que no se fié del lugar donde va a entrar. Virgilio para que Dante pueda seguir adelante con su viaje calma a Minos y le dice que él esta allí por voluntad divina.

 

“Entrábamos en un lugar que carecía de luz”, esto se debe a que las almas no pueden tener luz divina, la poca luz llegaba intermitentemente desde las tumbas de los herejes que se quemaban eternamente. En lugar de luz, allí había un gran torbellino, un viento muy fuerte, que simboliza que estas almas se dejaron arrastrar por un insaciable y desmedido placer, y pegan violentamente contra una valla que simboliza los límites de la razón. Se esta cumpliendo la ley del contrapaso que sostiene que a igual pecado igual será el castigo.

 

Dante siempre introduce imágenes intensas y aquí compara a los condenados con estorninos que en el frío invierno vuelan en hilera empujados por el viento y con las grullas que en truste fila gritan sus lamentos. Las almas manifiestan su odio y dolor a través de lamentos, llantos y quejas. Dante, introduce elementos de la naturaleza, del mundo de los vivos, en este caso muestra las aves; esto lo hace para mostrar al lector el dolor de la muerte y la felicidad de la vida.

 

No debemos olvidar la finalidad didáctica de la obra, que trata infundir miedo en el lector para que no cometa pecados y lleve una vida fiel a los santos sacramentos de la Iglesia Católica. Dante quiere saber qué almas son las que están allí y pregunta a Virgilio: “¿qué almas son ésas a quienes de tal suerte castiga ese aire negro?”. Virgilio mediante una perífrasis hace referencia a Semíramis, quien fue una reina de Babilonia cuyo nombre, en lengua siria quiere decir “que viene de las palomas”, porque, habiendo sido abandonada por su madre, fue criada por palomas que robaban para ella de los pastores leche y queso. Fue valiente, astuta e inteligente y se le atribuyen muchas victorias militares. Se encontraba en este círculo del infierno por su legendaria vida viciosa que la llevó a legislar favoreciendo la pública lujuria para enmascarar sus propios desórdenes. Allí se encuentra también Dido, reina de Cartago, que habiendo prometido permanecer fiel a su marido Siqueo aun después de su muerte, se enamoró de Eneas y abandonada por este se suicidó en las llamas. Esta también Cleopatra, reina de Egipto, hija de Tolomeo Auletes, amante de Julio César y de Marco Antonio. Se suicidó dejándose picar por un áspid para no caer prisionera del victorioso Octaviano. Era un personaje emblemático de la seducción y de la lujuria. Helena es otro de los personajes que allí se encuentran quien fue la esposa del rey Menelao.

 

Considerada la mujer más bella del mundo, cuando su esposo tuvo que marchar a Creta, ella quedó como anfitrión del reino. Consintió a ser seducida y raptada por Paris, llevada a Troya, y fue así la causa de la famosa y funestísima guerra de griegos contra troyanos. Se encuentran también Aquiles y Tristán.

 

A Dante le llama la atención dos almas que son arrastradas por el viento de forma más ligera que las demás y le dice a Virgilio: “quisiera hablar aquellas dos almas”, esas almas son Francisca de Rimini y Pablo Malatesta. Virgilio le responde: “llámalas en nombre del amor” y Dante desobedece a su maestro porque siente piedad por ellos y las llama en nombre del dolor, esto es porque el experimentó el sentimiento de amor y el dolor de amar.

 

Las almas responden a su llamado y le dicen: “¡Oh ser gracioso y benigno, que viene a visitar en medio de este aire negruzco a los que hemos teñido de sangre el mundo!”. Cuando le dicen: ser se están refiriendo a su condición de ser vivo; le dicen gracioso porque él tiene la gracia de Dios y le agregan el adjetivo benigno porque es bueno ya que los saca de castigo por un instante. “Si fuéramos amados por el Rey de Universo, le rogaríamos por tu tranquilidad”, se refieren a Dios mediante una perífrasis ya que no pueden hablar de él; le pedirían para Dante lo que ellos no tienen o sea paz. Se presenta mediante una perífrasis, dice donde nació y hace referencia a su familia, esto se debe a que en la Edad Media era típico indagar en la descendencia para saber si la persona era amiga o enemiga. Dice que nació en la rivera del Po y cuenta que era un amor gentil, un amor de la nobleza.

 

El amor gentil es la esencia del Dolce stil nuovo. El crítico italiano René Nelly expresa con respecto al amor cortés o gentil: “entre los trovadores se presentó una doble tendencia la caballeresca y la cortés propiamente dicha. La primera designa al amor real como fue realmente practicado entre los príncipes y sus nobles amigas; en tanto que el amor cortés o gentil fue la amistad amorosa platónica o semiplatónica que los trovadores muchas veces de humilde origen, profesaron a las damas de alto rango, según un ritual poético tradicional”.

 

Hay que diferenciar el amor de la nobleza, del amor que experimenta la plebe que es un amor carnal, en cambio el amor de los nobles era un amor espiritual. El esposo de la dama se sentía alagado cuando un trovador cantaba a su dama.

 

Volviendo a las almas que en el infierno se encontraban tienen la desgracia de no poder amarse porque el amor les quitó la vida. Una de las almas es como ya fue mencionado: Francisca de Rímini fue la esposa de Gianciotto Malatesta, señor de Rímini, hombre de valor pero deforme físicamente y varios años mayor que ella. El hermano de Gianciotto Pablo y Francisca se enamoraron y fueron sorprendidos por el marido de Francisca, que mató a ambos atravesándolos de una sola estocada.

 

“Amor, que no dispensa de amar al que es amado”, con un juego de palabras, repetición de amor, amar y amado quiere mostrar el sentimiento que se apodera de las personas y no las suelta. Lo que empieza siendo un amor espiritual, termina siendo un amor pasional un loco amor. Ese amor que los llevó a la muerte y que traspaso más allá de la muerte es el peor castigo porque ella se encuentra con su amado y no puede amarlo y eso le causa una gran decepción. Son palabras premonitorias de Francisca cuando dice: “Caína espera al que nos arrancó la vida”, ella sabe que su marido va a recibir el castigo en la primera región del último círculo del infierno donde sufren los traidores que traicionaron a sus propios parientes.

 

Dante conmovido por las palabras de Francesca le pide que le cuente su historia: “Francesca, tus desgracias me hacen derramar tristes y compasivas lágrimas. Pero dime…” La nombra Francesca porque conoce la historia.

 

Ella le contesta. “Nessum magior dopore che ricordarsi del tempo felice ne la miseria.” Es más doloroso para ella recordar el pasado feliz que el castigo físico que está sufriendo. Va a contar la anécdota con melancolía, entre sollozos. Le sirve para revivir la felicidad pasada, lo que es terrible.

 

“Leíamos un día por pasatiempo las aventuras de Láncelos, y de qué modo cayó en las redes del Amor” Ese es el pretexto, el motivo que encuentran. Era muy común que los nobles leyeran historias de caballeros, y nadie desconfiaba de ellos, ya que eran cuñados. “… éste, que jamás se ha de separar de mi, me besó tembloroso en la boca”. En este beso tembloroso está el loco amor. Comenzó con un amor cortés y terminó en un loco amor.

 

Hay un final reticente o abierto. No leyeron más porque: no necesitaron más pretextos porque se entregaron al amor o porque se refiere al asesinato.

 

La otra alma lloraba al mismo tiempo. Es el llanto de alguien que tiene a su amada y no la puede besar, ni tocar. No se pueden ama